Si tienes un negocio, sabrás lo importante que es encontrar trabajadores eficientes. Son capaces de hacerse cargo de distintas tareas y entregarlas en el plazo establecido, por lo que podrás delegar el trabajo con total confianza. También facilitan la organización, para así alcanzar más fácilmente los objetivos que te hayas marcado. Tendremos que ser constantes, ya que conseguir una plantilla eficiente no es algo que se logre de la noche a la mañana. Si te interesa este tema, en la entrada de hoy vamos a hablar de las claves de la eficiencia en el trabajo.

 

Evita las distracciones

Para empezar, tenemos que acabar con todas las fuentes de distracción que son tan habituales en un entorno de oficina. Como es el caso de las redes sociales, los programas de chat y las páginas web. Suponen una constante pérdida de tiempo, así que te recomendamos que tomes ciertas medidas sobre el uso del teléfono móvil o los correos electrónicos personales.

 

Organización de tareas

Otro de los pilares de la eficiencia en el trabajo es que todo el mundo sepa exactamente lo que tiene que hacer. Si los trabajadores acuden el lunes a su puesto sin haber programado la semana, resultará muy complicado que rindan al máximo. Nuestro consejo es que crees rutinas estables de trabajo y planifiques al detalle tu hoja de ruta.

 

Optimización del tiempo

No debemos confundir el rendimiento laboral con trabajar muchas horas. De hecho, las estadísticas advierten que en España la jornada es más larga que en otros países de Europa, sin que esto tenga una repercusión notable en la productividad. Determina el tiempo real que se tarda en completar un proyecto y evita que tus empleados se lleven el trabajo a casa. Esto último también es esencial para prevenir situaciones de estrés y conciliar la vida familiar con la laboral.

 

La importancia de delegar

Cuanta más responsabilidad tenemos en nuestro puesto, más reacios solemos ser a delegar. Pensar que nadie lo va a hacer mejor que nosotros es uno de los errores más habituales en una empresa, ya que lo único que vamos a conseguir es saturarnos y dejarnos sin tiempo. Así que nuestro consejo es que te centres en mejorar tu negocio y delegues las tareas menos importantes en trabajadores de confianza que estén especializados en ellas.

 

Fomentar la motivación

Quizás el activo más importante de una empresa son los trabajadores implicados. Transformarán por completo el ambiente en la oficina y aportarán su experiencia en la resolución de problemas. Para ello, debemos conocer a cada integrante de la plantilla, saber cuáles son sus intereses y en qué puesto se sentirían más motivados. ¿El resultado? Una repercusión inmediata en la productividad de nuestro negocio y la eficiencia de los empleados.

 

Responsabilidad bidireccional

Hemos de garantizar que nuestra plantilla tenga unas condiciones de trabajo muy favorables, con tareas adecuadas a sus habilidades y horarios flexibles que permitan el desarrollo de la vida personal. Pero esta confianza debe tener una respuesta positiva por su parte, abandonando hábitos perjudiciales y maximizando las horas de trabajo. Si no consiguen adaptarse al cambio, quizás no sean las personas más adecuadas para tu idea de negocio.